Pedacitos de papel

Objetivos:

  • Detectar las situaciones de la vida cotidiana que atentan y debilitan nuestra autoestima.
  • Descubrir que podemos revertir este impacto negativo de las situaciones, buscando frases o situaciones que nos fortalezcan y ayuden a crecer.

Materiales:

  • Una hoja de papel por participante.
  • Una cartulina del mismo tamaño que la hoja de papel.
  • Marcadores y pegamento.

Apertura:

Nos saludamos y nos damos mutuamente la bienvenida en el grupo. Cada uno ocupa su lugar en el espacio de juego y comenzamos nuestra actividad disponiéndonos con un “Momento de Encuentro”.

Desarrollo:

Repartimos a cada uno una hoja de papel, y les pedimos que escriban bien grande, ocupando todo el espacio, la palabra AUTOESTIMA.
Entre todos, hacemos un listado de los acontecimientos cotidianos que nos afectan y que deterioran nuestra autoestima: enojarnos con nuestros padres, recibir una crítica de un amigo, no poder lograr una tarea, salir mal en un deporte, pelearnos con un amigo, no poder salir al lugar que queremos, la crítica de un profesor; una mala nota, los amigos que nos dejan afuera y no nos invitan, un amigo que revela un secreto que le contamos, la burla por la ropa que tenemos puesta o por la manera que hablamos…

Leemos en voz alta el listado y cada participante deberá ir cortando en la hoja que representa la autoestima, el pedazo de autoestima que se ve afectada por cada una de las situaciones que nombramos. Cuanto mayor sea el pedazo, más se encuentra afectada la autoestima en nuestra personalidad.

Cuando todos tenemos los pedacitos de nuestra autoestima, nos proponemos reconstruirla, diciendo frases que reviertan el impacto negativo de las anteriores. Por ejemplo: cuando alguien nos felicita, cuando nos elogian, cuando nos incluyen en el grupo y nos dan un lugar, cuando sentimos que somos capaces de lograr un cambio o alcanzar una meta, etc.

Escribimos cada una de las frases constructivas en los pedacitos de papel y vamos pegando cada pedacito en la cartulina, intentando volver a armar nuestro papel de la autoestima que rompimos al comenzar la actividad.

Cierre:

Compartimos con orgullo nuestra hoja reconstruida y pegada en la cartulina, de manera que pueda mantenerse más firme. Reflexionamos sobre la experiencia pensando en como las palabras y frases negativas crean marcas en nuestra autoestima, pero cuando recibimos mensajes positivos pueden volver a remendarla.

Este juego nos ayuda a identificar las situaciones cotidianas que atentan contra nuestra autoestima, y la manera que nos condicionan negativamente. A su vez, nos alienta a descubrir que podemos revertir el impacto negativo con acciones y mensajes que nos estimulen y fortalezcan nuestra estima.

¡Quiero ser feliz!

Objetivos:

  • Pensar acerca de nuestro futuro, proyectando deseos y metas.
  • Tomar conciencia de que nuestros proyectos y sueños están relacionados con el esfuerzo que hacemos en el presente.

Materiales:

  • Hojas y marcadores.
  • Flechas recortadas en cartulina para hacer la línea de tiempo.
  • Un cartel en forma de círculo con la leyenda: ¡Quiero ser feliz!

Apertura:

Nos saludamos y nos damos mutuamente la bienvenida en el grupo. Cada uno ocupa su lugar en el espacio de juego y comenzamos nuestra actividad disponiéndonos con un “Momento de Encuentro”.

Desarrollo:

Nos disponemos en el salón eligiendo un lugar para sentarnos o acostarnos. Cerramos los ojos para pensar en nuestro futuro ideal. Lo hacemos siguiendo la guía de las siguientes preguntas que cada uno irá respondiendo en su interior:
-¿Cómo me imagino a mí mismo en 8 años? ¿Qué actividad me veo haciendo? ¿A qué me dedico?
-¿Con quién vivo? ¿Qué amigos tengo? ¿Cómo es la relación con mi familia?
-¿Qué me gusta hacer en mi tiempo libro? ¿Soy feliz?
-¿Qué cosas me hacen sentir orgulloso?

Después de un tiempo determinado, abrimos los ojos y compartimos la experiencia. Cada uno y por turnos va contando cómo se imaginó su vida en ese futuro ideal.

Prestamos especial atención a los adolescentes a quienes les cueste mirar al futuro con esperanzas o construir en su imaginación un futuro ideal.

Todos podemos llegar a las metas que soñamos o los objetivos que nos proponemos: ¿a dónde queremos llegar? ¿Qué queremos hacer de nuestra vida? Es muy importante que sepamos cuáles son nuestras metas, y que nos fijemos objetivos claros, a corto y mediano plazo para alcanzarlas. Si sabemos a dónde queremos llegar… ¡vamos a poder elegir qué camino tomar!

 

Entregamos a cada chico una línea de tiempo recortada en cartulina, según el diseño del dibujo.
-En el triángulo de la punta, que es el lugar de la meta, escribimos tres frases que describan nuestro futuro ideal.
-En el comienzo de la flecha escribimos objetivos a corto plazo para alcanzar nuestra meta.
-En la mitad de la flecha escribimos objetivos a mediano plazo para alcanzar nuestra meta.

Cierre:

Nos sentamos en la ronda. Ponemos en la mitad un círculo que diga: ¡QUIERO SER FELIZ! Cada uno, va leyendo sus metas y dejando su flecha apuntando hacia el círculo en la mitad de la ronda.

Este juego nos pone en contacto con nuestros deseos, sueños y proyectos para el futuro, y nos hace valorar nuestro presente, como paso o camino hacia las metas.
Ejercita nuestra capacidad de proponernos objetivos a mediano y largo plazo en relación a nuestras capacidades y limitaciones. Estimula el entusiasmo, la esperanza y el compromiso en la construcción del futuro que queremos vivir.

¿A quién entrego mi trofeo?

Objetivo:

  • Premiar con un trofeo a los participantes que muestran actitudes de respeto en el grupo y el juego.
  • Reflexionar sobre la importancia del valor del respeto para la vida en grupo y sociedad.
  • Auto evaluarnos en nuestra capacidad de respetarnos entre nosotros.

Materiales:

  • Vasos de plástico.
  • Cartón.
  • Pegamento.
  • Temperas.
  • Goma Eva.
  • Objetos para decorarlos.

Apertura:

Elegimos un lugar especial en la sala y nos sentamos con los ojos cerrados, disponiéndonos a un “Momento de Encuentro”. Nos relajamos y aflojamos, concentrando la energía en nuestro interior, para canalizarla positivamente hacia el juego o la actividad.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda. Hacemos una lluvia de ideas sobre lo que significa respetar a los demás. Podemos comenzar analizando las siguientes afirmaciones:

Respetamos a los demás cuando:

  • Llamamos a los compañeros por su nombre y no por el sobrenombre.
  • Escuchamos sin interrumpir.
  • No empujamos por los pasillos.
  • Sabemos guardar un secreto.
  • Valoramos la forma de ser de cada uno.

 

Para ser felices y estar contentos, tenemos que mirar nuestra propia felicidad… y también la de los demás. Son dos perspectivas diferentes pero complementarias. ¡Tenemos que aprender a ser felices, respetando la felicidad de los demás!

¡A trabajar!

Entregamos a cada participante dos vasos plásticos con todos los elementos necesarios para construir un trofeo, siguiendo las siguientes instrucciones:

1. Pegamos un vaso con otro por la base, de manera que tengan forma de copa o trofeo.

2. Recortamos dos trozos de cartón en forma de «D» para poder hacer las clásicas asas de un trofeo.

3. Pegamos las asas al trofeo y esperamos a que todo el pegamento se seque por completo.

4. Llevamos el trofeo al exterior y lo cubrimos con aerosol dorado o temperas.

5. Cuando el aerosol o tempera esté seco, decoramos con letras y figuras de goma eva que podemos recortar nosotros mismos para escribir un mensaje que destaque el valor del respeto.

¡A jugar!

Nos colocamos de pie formando una ronda. Por turno, cada uno debe entregar su trofeo a la persona que, según su criterio, considera que muestra mayor respeto hacia los demás en el grupo, en las actividades y juegos. Al hacerlo debemos tener en cuenta estas consignas:

  • No se trata de una votación, sino pensar y elegir a quien considere cada uno más respetuoso.
  • No comentamos con los compañeros a quien entregaremos el trofeo hasta hacerlo.
  • Ninguno puede pedir a otro que le entregue el trofeo.
  • Un mismo compañero podrá recibir más de un trofeo.
  • Una vez finalizado el intercambio, nos volvemos a sentar en la ronda, para evaluar la actividad.

 

Podemos hacerlo con la ayuda de estas preguntas:
-¿Qué fue lo que más me gustó de la actividad? ¿Qué fue lo que no me gustó o me molestó?
-¿Cómo me sentí al recibir un trofeo? ¿Cómo me sentí si no recibí ningún trofeo?
-Si no recibí ningún trofeo, ¿Qué debería cambiar para que en un próximo juego me den alguno?
-¿Me costó decidir a quién le daba mi trofeo?

Cierre:

Al terminar nuestra reflexión y evaluación sobre la actividad, hacemos una pregunta, invitándonos a recordarla cada día al despertar: ¿Qué puedo hacer hoy para acordarme de respetar a los demás?
Podemos reiterar la misma actividad unos meses después para observar si hubo cambios en los comportamientos y si recibimos la misma cantidad de trofeos que la vez anterior.

 

Este juego nos ayuda a comprender qué significa respetar a los demás y a encarnar hábitos concretos de respeto entre nosotros. La entrega de trofeos nos hace pensar y elegir las actitudes más respetuosas, tomando conciencia de quienes son los amigos más valorados por saber respetar a los demás.

¡Yo soy yo!

Objetivos:

  • Identificar los pensamientos o sentimientos más habituales con los que solemos identificarnos
  • Fortalecer la autoestima, reconociéndonos como más valiosos que los rótulos con los que nos miramos a nosotros mismos o con lo que nos miran los demás.

Materiales:

  • Tiras de papel.
  • Marcadores.
  • Alfileres.

Apertura:

Nos disponemos a jugar dedicando los primeros diez minutos del taller a un “Momento de Encuentro”.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda, poniendo en el medio, tiritas de papel, marcadores y alfileres.
El coordinador del juego ira diciendo diferentes frases que representen pensamientos, sentimientos y sensaciones. El participante que se siente identificado con alguna, la escribe en una tirita de papel y la pincha en algún lugar de su ropa, como si fuera un rótulo.

Frases:

  • Soy un desordenado.
  • Siempre estás de mal humor.
  • No soy capaz de ayudar a nadie.
  • Soy el mejor del grupo.
  • Soy el peor del grupo.
  • Soy un chico muy alegre.
  • Soy un chico muy triste.
  • Soy incapaz de hacerlo bien.
  • Soy muy inseguro.
  • Soy el mas responsable.
  • Soy un irresponsable.
  • Soy mentiroso.
  • Soy un cobarde.
  • Soy muy valiente.
  • Soy divertido.
  • Soy aburrido.

 

Cuando ya todos nos hayamos puesto varios rótulos, nos ponemos de pie y caminamos por el salón. Mientras nos cruzamos por el camino, podemos ir leyendo los rótulos de los demás.

Yo soy mucho más que lo que otros piensan y dicen de mí: yo no SOY desordenado… a veces dejo desordenadas mis cosas.
Yo soy mucho más de lo que pienso o digo de mí mismo: yo no soy el mejor o el peor… yo solo soy el que soy.
Yo soy mucho más de lo que siento o de mis estados de ánimo: Yo no SOY triste o feliz… algunas veces me siento feliz, y otras, puedo sentirme triste.
¡YO SOY YO! Y esto es muy valioso.

 

Comenzamos a leer cada uno de los rótulos, y uno a uno los vamos despegando y los dejamos en el medio de la ronda. Lo hacemos por turnos, y mientras “nos quitamos” cada rótulo, tratamos de formular ese pensamiento, sentimiento o sensación, des identificándonos de eso y reafirmando que SOMOS VALIOSOS:

-“Yo no soy aburrido… a veces me aburro. YO SOY VALIOSO”;
-“Yo no soy inseguro… algunas cosas me dan inseguridad. YO SOY VALIOSO”;
“Yo no soy el mejor… me destaco en algunas cosas. YO SOY VALIOSO”.


Seguramente, los niños de esta edad necesiten ayuda para formular adecuadamente ese pensamiento o sentimiento con el que suele identificarse. Es muy importante “despegarnos” y “quitarnos” los rótulos que nos ponen los demás o que nos ponemos nosotros mismos, e insistir en la premisa: YO SOY VALIOSO.

Cierre:

Después de sacarnos todos los rótulos negativos, y de formular las frases de manera positiva, nos ponemos de pie, y todos a coro gritamos: ¡YO SOY VALIOSO!

Este juego, fortalece la autoestima y la capacidad de mirarnos a nosotros mismos y reconocernos valiosos. De modo creativo, nos ayuda a tomar conciencia de la cantidad de pensamientos y sentimientos con que nos identificamos, y de los rótulos con los que solemos revestir nuestra identidad. Nos ayuda a quitarnos esos rótulos y a reconocer que somos mucho más de lo que nosotros mismos o las demás personas puedan pensar, sentir o decir.

Cadena de agradecimientos

Objetivo:

  • Hacer una guirnalda de agradecimientos.
  • Ejercitarnos en el hábito de decir gracias.
  • Reflexionar sobre las cualidades ajenas y trabajar lo positivo que existe en nosotros y en los demás.

Materiales:

  • Figuras de niños o corazones cortados en cartulinas o papel de diario.
  • Marcadores.

Apertura:

Nos disponemos para la actividad y el juego con un “Momento de Encuentro” que nos ayude a relajarnos, dejar las tensiones y participar de manera más libre y creativa.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda y le entregamos a cada niño un trozo de papel que deberá plegar según indica la ilustración. En el frente del plegado dibujamos la figura de un corazón (también puede ser la de una persona) y recortamos la figura, obteniendo varios ejemplares de la misma.
En cada figura escribimos el nombre de las personas a las que queremos agradecer, y el motivo por el cual les decimos “gracias”.
Cada uno lee lo que escribió en su cadena y todos aplaudimos sumándonos a su agradecimiento.

Aprender a decir “gracias” por los dones o favores, y acostumbrarnos a recibir el agradecimiento de los demás, es una costumbre saludable que fortalece la autoestima y la empatía. Nos hace valorar lo que los demás nos dan, y tomar conciencia de que también podemos dar a los demás.

Cierre:

Pegamos las cadenas en una pared, como una guirnalda que decore nuestro salón de juegos. Las figuras que quedan vacías las cortamos y los ponemos en una caja para dejarlas a disposición de cada participante. Cada vez que llegamos al taller de juegos, podemos buscar una nueva figura para agregar a la cadena, añadiendo un nuevo agradecimiento.

Este juego estimula el desarrollo de la autoestima y la valoración de nosotros mismos. A su vez, ejercita la empatía y la capacidad de valorar lo que otros nos dan o hacen por nosotros. Nos recuerda la importancia de agradecer por lo que recibimos de los demás.

La rayuela

Objetivo:

  • Jugar a la rayuela con consignas de autoconocimiento que nos ayuden a compartir aspectos positivos de nuestra forma de ser.

Materiales:

  • Tizas.
  • Piedras planas.

Apertura:

Nos reunimos en nuestro lugar de juegos y antes de empezar con el desarrollo dedicamos diez minutos para un “Momento de Encuentro”. Podemos sentarnos en algún lugar que elegimos con los ojos cerrados y hacer varias respiraciones, intentando relajarnos y aflojar las tensiones, de manera que podamos participar en el juego de forma más activa y disfrutándolo.

Desarrollo:

Dibujamos en el suelo, con una tiza, el diagrama para jugar a la rayuela, compuesto por recuadros con números del 1 al 10.  Podemos hacer los recuadros de distintos tamaños y usar diferentes colores.
Cada participantes, por turno, debe situase detrás del primer número que indica la salida, y tirar la piedra para que caiga en alguno de los casilleros. El cuadrado en el que caiga la piedra se denomina «casa».
Cada casillero tendrá una consigna determinada que debemos responder al momento de recoger la piedra en la casa (ésta consigna responde a la búsqueda de uno mismo, de las propias características, personalidades, fortalezas, etc.).
La rayuela se recorre saltando en un pie sobre cada uno de los casilleros simples, o con los dos pies si se trata de casilleros dobles, hasta llegar a la “casa”, en donde podemos descansar, mientras contestamos la pregunta correspondiente a ese casillero.
Si respondemos satisfactoriamente, debemos pasar la piedra de casillero en casillero hasta llegar al número 10 y volver a la casilla de salida.

El participante que pierde el equilibrio o tira la piedra fuera de la rayuela, pierde, y pasa el turno al siguiente. Si queremos aumentar la dificultad del juego, podemos añadir más casilleros.

Sugerencias de consignas para cada uno de los números o recuadros:

Nº1: Palabras que me describan.
Nº2: Fortalezas personales.
Nº3: Rasgos que me gustan de mi cuerpo.
Nº4: Características positivas de mi personalidad.
Nº5: Situaciones que me hacen reír.
Nº6: Situaciones en las que necesito ayuda.
Nº7: Adjetivos positivos que me describan.
Nº8: Personas que me ayudan a destacarme.
Nº9: Situaciones que me gustarían repetir.
Nº10: Valores que reconozco en mí mismo.

Cierre:

El juego termina cuando nos cansamos de jugar. Gana el que más veces haya recorrido la rayuela de ida y vuelta.
Al terminar, podemos repartir una copia de las consignas de cada casillero para que las llevemos a nuestras casas y podamos jugar a esta modalidad de rayuela con nuestros amigos y compañeros.

Este juego, de forma creativa y entretenida, nos ayuda a hacer introspección, a mirarnos a nosotros mismos y a conocernos, mientras ejercitamos la coordinación motora y el equilibrio. La competencia y el ritmo del juego, no dejan mucho tiempo para pensar, y hacen que aparezcan de manera más espontánea aspectos importantes de nuestra vida cotidiana que desconocemos.

Nuestro mantel

Objetivo:

  • Hacer un mantel con frases que nos ayudan a crecer.
  • Identificar la importancia de las frases positivas y del aliento para el desarrollo de la autoestima.

Materiales:

  • Mantel o retaso de tela o plástico específico para colocar encima de alguna mesa.
  • Marcador para escribir sobre tela o plástico.

Apretura:

Comenzamos nuestro taller de juegos dedicando el primer rato para un “Momento de Encuentro”.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda y ponemos en el medio la tela o el plástico con la que vamos a hacer un mantel para nuestra sala de juegos.

Hay frases que son “nutritivas”, que nos alimentan y ayudan a crecer sanos y fuertes; que nos alientan a ser quienes somos y nos dan fuerzas para superarnos.
Pensemos entre todos: ¿Cuáles son esas frases?

 

Hacemos una lluvia de ideas de frases nutritivas, tratando de recordar qué personas nos dicen cosas lindas y alentadoras, y cuáles son las palabras que usan para decir estas frases:
Algunos ejemplos:

  • Cada día lo haces mejor.
  • Vos podés.
  • Sos único.
  • Seguro que podés lograrlo.
  • Me gusta como sos.
  • Te quiero.
  • Buen trabajo.
  • Confío en vos.
  • Me gusta mucho lo que haces.
  • Hacés un gran esfuerzo para lograrlo.
  • Gracias por escucharme.

 

Después de un momento de intercambio, cada uno participante elige una frase y la escribe con letras claras en el mantel. Podemos usar diferentes colores para que quede un diseño más decorativo.
Cuando todos terminamos de escribir, dos amigos sostiene el mantel por sus puntas y el resto de los participantes, por turnos, nos adelantamos con los ojos tapados y señalamos un lugar específico del mantel. Nos destapamos los ojos, leemos la frase que señalamos al azar y pensamos:
-¿Alguna vez alguien me dijo esta frase?
-¿Quién me gustaría que me la digiera?
-¿A quién me gustaría decírsela?
Una vez que todos pasamos a elegir una frase, lo hacen los dos participantes que estaban sosteniendo el mantel, mientras otros dos toman su lugar.

Cierre:

Terminada la dinámica, ponemos el mantel sobre una mesa de nuestro lugar de juego y la dejamos visible para recordar estas frases en cada encuentro del taller.

Esta actividad nos ayuda a descubrir la importancia del aliento que nos dan y que damos a otros, para crecer sanos y fuertes en nuestra autoestima. Nos conecta con nuestros deseos y necesidades de ser apreciados, valorados y ayudados en el desarrollo de nuestra personalidad.

¡Todos somos importantes!

Objetivos:

  • Reconocer el valor de cada uno, y el aporte personal que todos hacemos en el grupo.
  • Comprometer nuestra participación activa en las actividades, juegos y tareas propuestas en el taller.

Materiales:

  • Copias del texto del mensaje telefónico.
  • Cartelitos, a modo de teclas, con todas las letras de un teclado.

Apertura:

Cada uno elige un lugar en la ronda para realizar su “Momento de Encuentro”, imprescindible para relajarnos, distendernos, y disponernos a jugar.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda. Vamos pasando un mensaje escrito que recibimos por las redes sociales. Cada uno lo lee en silencio, intentando descifrar lo que dice e identificar qué es lo que pasa con el tipeo del mismo.

Compartimos nuestras reflexiones sobre el texto y resaltamos la importancia de cada uno, como “persona clave” en el grupo.

Repartimos una tecla al azar a cada participante.
A partir de esta letra, tenemos que escribir cualidades, adjetivos o palabras claves, que son necesarias para el buen funcionamiento del grupo. Por ejemplo:
A: amistad, autoestima, ayuda, atención…
V: verdad, valor, valioso, valiente…

Cierre:

Cada participante lee las palabras que escribió a partir de su tecla y gana el que pudo escribir más cantidad de palabras.

Este juego nos ayuda a descubrir la importancia de cada uno dentro del grupo y el valor del aporte que todos tenemos que hacer en la dinámica grupal. Resalta la riqueza de las diferencias individuales como partes claves e indispensables del todo.

Mis puntos sobre el papel

Objetivos:

  • Visualizar nuestros sueños y descubrir la fuerza de nuestras potencialidades.
  • Crecer en el valor de la confianza en nosotros mismos.

Materiales:

  • Tarjetas de cartulina de colores: una para cada uno de los participantes.
  • Biromes o marcadores para escribir.
  • Cuento: El Punto.

Apertura:

Nos disponemos para la actividad, haciendo juntos nuestro “Momento de Encuentro”. Respiramos profundo, cerramos los ojos, y fijamos la atención en algún punto dentro de nosotros mismos. Podemos imaginar ese punto en el medio de la frente, entre los dos ojos, en la garganta, en el corazón… en la palma de las manos. Permanecemos respirando, como mirando ese punto imaginario dentro de nosotros.

Desarrollo:

Comenzamos la actividad mirando en internet el cuento: El Punto, de Peter Reynols: (https://www.youtube.com/watch?v=7W6T0SvD-Oc)

La clase de arte se ha terminado, pero Vashti, una niña de 10 años, continúa pegada a la silla delante del papel en blanco. La profesora les había pedido a todos los niños que dibujaran lo que quisieran y lo decoraran pintándolo con sus colores favoritos.
Pero Vashti no ha podido dibujar nada… ¡y está muy enojada!
La profesora la anima a dibujar algo, ¡lo que sea!, aunque sea pequeño.
Pero Vashti no puede dibujar y se siente terriblemente frustrada: “¡No puedo hacerlo! ¡No sé hacerlo! ¡Me va a salir todo mal! ¡Yo no soy ninguna artista!” Y para demostrárselo, clava el lápiz en el papel, muy enfadada.
-¡Ya está!, le dice a la profesora con un aire desafiante. –Este es mi dibujo.
Lo que Vashti no sabe es que ese pequeño punto será el comienzo de un viaje interior lleno de sorpresas, que le ayudará a descubrir a la artista que lleva dentro.

Compartimos entre todos nuestra opinión sobre el cuento o video:
-¿Qué fue lo que más me gustó del cuento?
-¿Qué parte del cuento quedó resonando en mi corazón?
-¿Puedo reconocer cuáles son mis sueños y aquellas cosas que me gustaría hacer?
-¿Me animo, como Vashti, a hacer un punto para ver a donde me lleva?
-¿Me preocupa mucho lo que dicen los demás y la evaluación que pueden hacer de lo que hago?

Qué importante es animarnos a hacer lo que tenemos que hacer… sin tenerle miedo a los errores. Para poder aprender de verdad, hay que pasar por los errores, que son una parte muy enriquecedora y necesaria de nuestro camino de aprendizaje. Cuántas veces no nos animamos a dar el primer paso hacia nuevos aprendizajes por temor a equivocarnos, a no hacerlo bien… Tal vez nos gustaría aprender a pintar como a Vashti y por temor a hacerlo mal, elegimos no intentarlo. ¡Qué importante es animarnos!

 

Nos conectamos con nuestros sueños, con lo que nos gustaría hacer, con aquellas cualidades que nos gustaría desarrollar… Por ejemplo: “Me gustaría pintar bien”, “me gustaría aprender a bailar”, “me gustaría ser músico”, “me gustaría ser una gran costurera”…
Buscamos en el centro de la ronda, algunas tarjetitas de colores en las que escribimos nuestros sueños, aquellas cosas que nos gustaría hacer, aprender o emprender… aunque sean difíciles.
Cada uno recibe una hoja blanca y un marcador. Marcamos en el centro de la hoja un punto en el medio y pegamos a los costados las tarjetas en donde escribimos nuestros sueños.
A partir del punto del centro, hacemos una secuencia de puntos, cada vez más grandes, hasta llegar al lugar en el que pegamos nuestras tarjetas.

Cierre:

Reflexionamos sobre la siguiente frase:

Comenzando desde un pequeño punto… ¡Podemos hacer grandes cosas!

Este cuento estimula nuestra autoestima y nos anima a explorar, de manera creativa, en nuestros anhelos y sueños. Presenta el valor de la confianza, que nos invita a sobreponernos al miedo a equivocarnos, aceptando los errores como una parte importante del aprendizaje. Resalta el valor de lo pequeño, que puede ser el comienzo de grandes empresas personales.

¡Si, puedo!

Objetivos:

  • Jugar con nuestras metas y aspiraciones y descubrir una manera positiva de alcanzarlas.
  • Tomar conciencia de los pensamientos y frases negativas que solemos usar, y desactivarlas usando frases positivas.

Materiales:

  • Hojas blancas o de colores.
  • Marcadores.
  • Un tacho de basura o caja de desechos.
  • Imagen de los escalones propuesta en el juego. (La Imagen la encuentran en la ficha del juego descargable)

Apertura:

Nos disponemos a comenzar el juego, haciendo nuestro “Momento de Encuentro”, indispensable para estar juntos de manera creativa y enfocada en una meta.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda. Cerramos los ojos para pensar durante algunos minutos en algún sueño o meta que queremos alcanzar. Dejamos volar nuestra imaginación para soñar a lo grande: “quiero tener una banda de música, jugar en un equipo de futbol, ganar un premio o una beca de estudios, viajar por el mundo… etc.”.

¡Todos tenemos grandes sueños y metas! Pero muchas veces ni bien empezamos a soñar, aparecen frases negativas que nos desalientan. A veces nos las dicen otras personas: “No vas a poder”; “Vos no servís para eso”; “No vas a llegar a lograrlo”… Otras veces, somos nosotros mismos los que nos decimos esas frases: “No me va a salir”, “Seguro que me sale mal”, “No puedo”.

Compartimos entre todos estas frases que nosotros u otras personas suelen decir o pensar, y realizamos pequeñas actuaciones que representen esas situaciones.
Escribimos esas frases o pensamientos negativos en tiritas de papel. Las leemos en voz alta, y a medida que las vamos leyendo, las rompemos y las tiramos hechas pedacitos en el tacho de basura, como un signo de que queremos dejar de lado y desechar estas frases que no nos sirven para nada.

Repartimos una copia del dibujo de los escalones, y escribimos en la parte superior, el sueño o la meta que pensamos al comenzar la actividad.

Cada uno, piensa y señala el paso en el que se ubica en este momento frente a su sueño o meta. Resaltamos la importancia de la frase del escalón que dice: “Intentaré hacerlo”

Cierre:

Todos juntos leemos en voz alta las frases de cada uno de los escalones. Empezamos con un tono de voz bajo, y vamos subiendo el volumen hasta gritar juntos el último paso: “¡Lo hice!”

Este juego estimula nuestros sueños y metas, fortaleciendo la autoestima y la capacidad de trabajar para alcanzarlas; nos ayuda a descubrir los pensamientos o frases negativas que nos dicen otras personas o que escuchamos en nosotros mismos, que influyen en las acciones y el comportamiento, generando inseguridades y minando nuestra capacidad de autorrealización. Propone una forma creativa para transformar estas frases negativas en un mensaje positivo que nos ayude a subir, escalón por escalón hasta llegar a nuestros sueños o metas propuestas.