11 a 13 años
¿A quién entrego mi trofeo?
Juego 11
Objetivo:
- Premiar con un trofeo a los participantes que muestran actitudes de respeto en el grupo y el juego.
- Reflexionar sobre la importancia del valor del respeto para la vida en grupo y sociedad.
- Auto evaluarnos en nuestra capacidad de respetarnos entre nosotros.
Materiales:
- Vasos de plástico.
- Cartón.
- Pegamento.
- Temperas.
- Goma Eva.
- Objetos para decorarlos.
Apertura:
Elegimos un lugar especial en la sala y nos sentamos con los ojos cerrados, disponiéndonos a un “Momento de Encuentro”. Nos relajamos y aflojamos, concentrando la energía en nuestro interior, para canalizarla positivamente hacia el juego o la actividad.
Desarrollo:
Nos sentamos en ronda. Hacemos una lluvia de ideas sobre lo que significa respetar a los demás. Podemos comenzar analizando las siguientes afirmaciones:
Respetamos a los demás cuando:
- Llamamos a los compañeros por su nombre y no por el sobrenombre.
- Escuchamos sin interrumpir.
- No empujamos por los pasillos.
- Sabemos guardar un secreto.
- Valoramos la forma de ser de cada uno.
Para ser felices y estar contentos, tenemos que mirar nuestra propia felicidad… y también la de los demás. Son dos perspectivas diferentes pero complementarias. ¡Tenemos que aprender a ser felices, respetando la felicidad de los demás!

¡A trabajar!
Entregamos a cada participante dos vasos plásticos con todos los elementos necesarios para construir un trofeo, siguiendo las siguientes instrucciones:
1. Pegamos un vaso con otro por la base, de manera que tengan forma de copa o trofeo.
2. Recortamos dos trozos de cartón en forma de «D» para poder hacer las clásicas asas de un trofeo.
3. Pegamos las asas al trofeo y esperamos a que todo el pegamento se seque por completo.
4. Llevamos el trofeo al exterior y lo cubrimos con aerosol dorado o temperas.
5. Cuando el aerosol o tempera esté seco, decoramos con letras y figuras de goma eva que podemos recortar nosotros mismos para escribir un mensaje que destaque el valor del respeto.
¡A jugar!
Nos colocamos de pie formando una ronda. Por turno, cada uno debe entregar su trofeo a la persona que, según su criterio, considera que muestra mayor respeto hacia los demás en el grupo, en las actividades y juegos. Al hacerlo debemos tener en cuenta estas consignas:
- No se trata de una votación, sino pensar y elegir a quien considere cada uno más respetuoso.
- No comentamos con los compañeros a quien entregaremos el trofeo hasta hacerlo.
- Ninguno puede pedir a otro que le entregue el trofeo.
- Un mismo compañero podrá recibir más de un trofeo.
- Una vez finalizado el intercambio, nos volvemos a sentar en la ronda, para evaluar la actividad.
Podemos hacerlo con la ayuda de estas preguntas:
-¿Qué fue lo que más me gustó de la actividad? ¿Qué fue lo que no me gustó o me molestó?
-¿Cómo me sentí al recibir un trofeo? ¿Cómo me sentí si no recibí ningún trofeo?
-Si no recibí ningún trofeo, ¿Qué debería cambiar para que en un próximo juego me den alguno?
-¿Me costó decidir a quién le daba mi trofeo?
Cierre:
Al terminar nuestra reflexión y evaluación sobre la actividad, hacemos una pregunta, invitándonos a recordarla cada día al despertar: ¿Qué puedo hacer hoy para acordarme de respetar a los demás?
Podemos reiterar la misma actividad unos meses después para observar si hubo cambios en los comportamientos y si recibimos la misma cantidad de trofeos que la vez anterior.
