El poder de las palabras

Objetivos:

  • Identificar las palabras que nos ayudan a crecer, diferenciándolas de otras que hieren o dañan nuestra autoestima.
  • Ejercitar la manera de expresarnos sin herir con las palabras a los demás.

Materiales:

  • Cartulina o pizarrón.
  • Tizas o marcadores.

Apertura:

Nos saludamos con alegría, resaltando la importancia de todos en el grupo. Antes de empezar a jugar, hacemos un “Momento de Encuentro” en el que podamos relajarnos, aflojar las tensiones y disponernos para el intercambio grupal.

Desarrollo:

Cuando nos enojamos con alguien o queremos regañarlo por algo que nos molestó, podemos hacerlo usando palabras constructivas, que ayuden a mejorar, o palabras que lastiman o hieren. Las palabras mal usadas o las que se dicen en un tono inadecuado pueden hacer mucho daño. Es importante tratar bien a las personas y aprender a decir las cosas de buena manera.

 

Cada uno piensa en alguna situación en la que alguien le haya dicho palabras hirientes.
En una cartulina o pizarrón hacemos una línea que la divida en dos partes iguales. En la parte derecha escribimos las frases que van diciendo mientras que brevemente describen la situación y cómo se sintieron cuando les hablaron de mala manera o con palabras hirientes. Del lado izquierdo pensamos alternativas de cómo se podría decir lo mismo pero sin herir a los demás.
Cuando esté la cartulina o la pizarra completa, tomamos las situaciones descriptas y actuamos la frase que nos hubiera hecho sentir mejor, usando palabras que alientan, que construyen y que hacen sentir bien.

Cierre:

Cada uno elige una palabra positiva para decirle a su compañero de al lado. Todos nos vamos del taller con el “regalo” de una palabra que nos hace sentir bien.

En este juego reflexionamos sobre el impacto de las palabras y la importancia de aprender a hablar sin herir ni lastimar a los demás. Jugando, nos ayudamos a entender que podemos tener razón, pero que si aprendemos a usar las palabras razonablemente, seremos más escuchados y aceptados.

Mi estrella es única

Objetivos:

  • Hacer una estrella que represente los propios gustos y preferencias.
  • Respetar y valorar las elecciones de los demás.

Materiales:

  • Una estrella de papel o cartón para cada niño.
  • Marcadores o lápices.

Apertura:

Nos saludamos, nos reconocemos como parte de un mismo grupo, y ocupamos nuestro lugar en el taller de juegos. Nos disponemos para la actividad haciendo un “Momento de Encuentro” en el que cada uno pueda encontrarse consigo mismo, por medio de técnicas de relajación y respiración, que nos ayuden a calmarnos, relajarnos y prepararnos para jugar juntos de manera activa y positiva.

Desarrollo:

Entregamos a cada participante una estrella de cartón o cartulina que debe pintar con sus colores preferidos.
Una vez que estén coloreadas, cada uno escribe en su estrella su nombre y las tres cosas que más le gusta hacer.
Cuando todos hayamos terminado, mezclamos las estrellas y cada uno saca una al azar sin que los demás puedan ver cuál es.
Por turnos, cada participante va leyendo las tres preferencias escritas en la estrella que le tocó al azar, y todos deben adivinar quién es el dueño de esa estrella.
Después de un rato, el dueño de la estrella, deberá ponerse de pie y decir: “Esa estrella es mía”, mientras la busca y se la cuelga del cuello como si fuera una medalla.
Todos aplaudimos a la estrella y a su dueño, alegrándonos por sus preferencias.

Cierre:

Con las estrellas colgadas, reflexionamos sobre el valor de la identidad y la importancia de reconocer lo que nos gusta.
Pensamos: ¿Qué nos proponemos hacer esta semana que nos guste y haga bien?

Esta actividad refuerza el sentimiento de identidad y da una valoración positiva a las preferencias y gustos de cada uno. La escucha atenta, la lectura respetuosa y el aliento por medio del aplauso promueven la confianza grupal creando un espacio donde los prejuicios no están habilitados.

Anteojos mágicos

Objetivos:

  • Confeccionar “anteojos mágicos” que nos permitan ver un mundo mejor.
  • Identificar las cosas que queremos cambiar de nuestro entorno más cercano y diseñar un plan de acción para conseguirlo.

Materiales:

  • Cartón.
  • Témperas y otros materiales para hacer collage.
  • Cartulina.
  • Marcadores.

Apertura:

Nos saludamos recalcando la importancia de los hábitos de apertura en el taller: saludarnos, llamarnos por el nombre, darnos la bienvenida y ocupar nuestro lugar dentro del grupo. Nos disponemos para jugar, dedicando los primeros diez minutos a un “Momento de Encuentro”, en el que podamos relajarnos, aflojar las tensiones, respirar muy profundo y concentrar la energía positiva que necesitamos para interactuar con los demás.

Desarrollo:

¡Vamos a jugar a viajar a un país mágico! ¿Quieren venir? Para eso necesitamos unos “anteojos mágicos” que nos permitan mirarlo todo con ojos mágicos. ¡Podemos hacerlas con nuestras propias manos!

¡A TRABAJAR!

1. Hacemos sobre un papel plegado por la mitad un molde para nuestros anteojos: de forma circular, con formas picudas, con forma de flor/ sol /corazón/estrella, etc. ¡Usamos la imaginación!
2. Cuando ya tenemos el molde, lo cortamos con una tijera, abrimos el papel y lo pasamos a un cartón.
3. Recortamos el frente de nuestros anteojos en el cartón y lo decoramos pintándolo con temperas o con cualquier otro material con técnica de collage.
4. Cuando terminamos, hacemos un corte a cada lado de la gafa.
5. Insertamos en el corte una patilla y obtendremos nuestros anteojos divertidos finalizados.

¡A jugar!

Una vez que cada uno tenga sus anteojos mágicos, nos lo ponemos y comienza el viaje mágico. Cada uno se desplaza por el salón de juego imaginando un mundo mejor, recorrido por el país mágico, en el que todas las cosas son como deberían ser.
El moderador pregunta a cada uno y va tomando nota de las respuestas.

-¿Cómo es el país mágico que se ve con tus anteojos?
-¿Qué es lo que más te gusta del país mágico que se ve con tus anteojos?

La imaginación nos ayuda a “ver” nuestros deseos y a proponernos metas para hacerlos realidad.

Cierre:

Una vez que hayamos tomado nota de todo lo fantástico de este país, nos sacamos los anteojos y pensamos cómo y qué podemos hacer nosotros desde nuestra ludoteca o espacio para que algunas de las cosas que “vimos” en ese país mágico sucedan en este ámbito. Hacemos propuestas concretas para llevar a cabo y las escribimos en una cartulina para recordarlas en cada encuentro y hacer algo en función de hacerlas realidad.

Este juego estimula la creatividad y la capacidad de imaginar aquello que nos gustaría que suceda. Nos pone frente a situaciones utópicas y nos ayuda a fijarnos metas proponiendo pasos concretos para logar cambios en nuestra vida personal o social.

Jugando con bolos

Objetivos:

  • Jugar a los bolos ejercitando la introspección.
  • Descubrir las propias cualidades y ponerlas al servicio de los demás.

Materiales:

  • 10 botellas de gaseosas recicladas y pintadas con témperas para hacerlas más atractivas. Esto puede realizarse en algún encuentro previo.
  • Una pelota (podemos también hacerla con algún material que encontremos en el espacio de juego como: trapos, papeles, lanas, etc.

Apertura:

Ante de comenzar el juego, dedicamos diez minutos al “Momento de Encuentro”, en el que cada uno pueda encontrarse consigo mismo por medio de la relajación, la respiración profunda y el recogimiento interior.

Desarrollo:

Ponemos los “bolos reciclados” como se ubican en un juego real.
Marcamos en el piso una línea, desde donde se realizará cada tiro de la pelota.
Cada participante tiene dos tiros para voltear la mayor cantidad de bolos posibles.

– Primera ronda: por cada bolo volteado, el participante deberá nombrar una cualidad de sí mismo.
– Segunda ronda: por cada bolo volteado, el participante deberá nombrar cualidades en alguno de sus compañeros.
– Tercera ronda: por cada bolo volteado deberá contar un logro o buena acción realizada en la última semana.

Cierre:

Reflexionamos sobre las cualidades:

Aunque nos cueste reconocerlas… ¡todos tenemos cualidades! Es bueno poder hablar de ellas, y estimularnos a crecer en esas cualidades. ¡Es MUY BUENO usar nuestras cualidades para hacer buenas acciones, que ayuden a los demás!

 


A los niños de esta edad les es difícil identificar cualidades personales, y también les es difícil verbalizarlas y compartirlas con los demás. El éxito en el juego de bolos los animará a hablar de sus éxitos personales, y a felicitar a los demás por sus victorias.

Este juego propone una instancia de autoevaluación que nos ayuda a reconocer nuestros éxitos y cualidades personales y las de los demás, siendo capaces de expresarlas en forma adecuada. Estimula la autoestima y la capacidad de descubrir nuestro potencial para ponerlo al servicio de los otros, por medio de buenas acciones.

Abrazómetro

Objetivo:

  • Jugar con los abrazos, fortaleciendo los vínculos grupales.
  • Desarrollar la autoestima y la valoración de nosotros mismos y de los demás
  • Aprender a expresar adecuadamente los sentimientos por medio de gestos corporales.

Materiales:

  • Un cupón de abrazos para cada niño.

Apertura:

Luego de los hábitos iniciales de saludo y bienvenida, nos disponemos para comenzar la actividad con un “Momento de Encuentro” que nos ayude a relajarnos y prepararnos para participar en el juego de manera creativa.

Desarrollo:

¿Qué es un abrazo? Un saludo, una demostración de cariño, una alegría que compartimos con otros. Un abrazo dice: ¡Muchas gracias! ¡Te quiero mucho!, ¡Sos importante para mí! ¡Me gusta ser tu amigo!

 

Nos ubicamos de pie en el salón o espacio de juego.
Comenzamos a caminar por el espacio, y a una señal concreta del moderador (pitada, aplauso, percusión) todos debemos buscar a otro miembro del grupo para abrazarlo.
Cuando todos hayamos encontrado un compañero de abrazo, volvemos a caminar, repitiendo el mismo procedimiento varias veces.
Ninguno puede volver a repetir su compañero de abrazo, de manera que cada vez que se dé la señal, tenemos que salir a buscar uno nuevo.
Dos niños seleccionados con anterioridad, desempeñarán el rol de “caza-abrazos”.
Los caza-abrazos deberán cazar a los compañeros cuando toca la señal y envolverlos entre los dos, como abrazándolos.

Cierre:

Al terminar de jugar, nos sentamos en la ronda y conversamos sobre estas dos preguntas: -¿Quiénes son las personas que nos abrazan todos los días?
-¿Cuáles son los abrazos que más nos gustan?

Es importante que podamos dejar un espacio para conversar de los abrazos que nos gustan y nos hacen sentir bien, y diferenciarlos de aquellos que no nos gustan, nos molestan o nos hacen sentir mal. Es una buena oportunidad para aclararles que nadie, si nosotros no queremos, debe abrazarnos.

Repartimos a cada niño un cupón de abrazos para que se lo entreguen a una persona que elija para darle un gran abrazo.

Este juego estimula la autoestima, reforzando las relaciones entre los compañeros y reflexionando sobre la importancia del amor para fortalecer los vínculos.
Resalta especialmente la importancia de los sentimientos y la manera de expresarlos adecuadamente por medio de gestos corporales.

¿Qué puedo hacer?

Objetivo:

  • Distribuir diferentes tareas y fomentar el trabajo responsable.
  • Fortalecer la autoestima desarrollando las propias capacidades y ejercitándonos en la práctica de las buenas acciones.

Materiales:

  • Un cartel o una etiqueta que se le pueda pegar en el pecho.

Apertura:

Nos saludamos y nos damos una cálida bienvenida. Comenzamos dedicando un tiempo especial para el “Momento de Encuentro” invitando a los niños al silencio, la relajación muscular y el recogimiento que nos disponga para participar en el juego.

Desarrollo:

Hacemos una lista de las tareas específicas que podemos encomendar a los participantes de esta edad, cada vez que vienen al taller de juegos.
– Entregar los materiales de juego.
– Poner los materiales en su lugar para comenzar el juego.
– Nombrar encargados para entregar los vasos o alimentos si se toma la merienda.
– Ordenar la sala al terminar el juego.
– Etc.

Los niños, aunque sean pequeños, son capaces de realizar pequeñas tareas de servicio hacia los demás o el grupo. Es sumamente importante saber cuáles son las tareas que pueden desempeñar, con la supervisión de un adulto, para delegarlas con claridad, y promover la responsabilidad en la concreción de las mismas.

Preparamos carteles identificando la tarea que se le asigna a cada uno en ese día de juegos, siguiendo el modelo sugerido en la ilustración.

Cierre:

Al finalizar el juego, y después que cada participante haya realizado la tarea encomendada, se les agradecerá por su colaboración y ayuda. Se le rendirán honores por su labor con un fuerte aplauso por parte de toda la institución.

Este juego estimula nuestra responsabilidad y nos ayuda a crecer en la certeza de que podemos colaborar cumpliendo las tareas que nos son encomendadas. La confianza del moderador es un mensaje positivo para la autoestima: “Sos capaz de hacerlo, yo confío en vos”, y promueve el compromiso con la tarea.

¿Quién soy?

Objetivo:

  • Ejercitar el juego de roles y valorar lo que los demás hacen por nosotros.

Materiales:

  • Tarjetas con imágenes de personas que representan diferentes roles en la vida cotidiana: maestra, mamá, papá, tío, abuelo, abuela, hermana, hermano, vecino, etc.

Apertura:

Nos saludamos con alegría y nos disponemos para el juego destinando unos diez minutos para el “Momento de Encuentro”.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda y cada uno se adelanta a tomar una de las tarjetas que están en el medio de la ronda.
Por turnos, cada uno va imitando al personaje de su tarjeta, poniendo en acción el rol que es personaje representa, por medio de palabras, acciones o mímicas.
El resto del grupo debe adivinar el personaje que está representado.
El participante que adivina cuál es el personaje representado, piensa y contesta:
-¿Conozco alguien que represente ese rol? ¿Quién es?
-¿Qué cosas hace esa persona? ¿Por qué es importante para mí?

Después de responder las preguntas, comienza él mismo a imitar al personaje de su tarjeta para que el resto adivine quién es.

Cierre:

Nos sentamos en ronda y damos vuelta todas las tarjetas poniéndolas en el centro. Vamos nombrando uno a uno los personajes de las mismas, y hacemos para cada uno un aplauso de agradecimiento.

 

REFLEXIONAMOS

¿Cuál es el rol qué más me gustó? ¿Por qué?

 

Este juego de roles fortalece la autoestima, ayudándonos a ponernos en el lugar de los otros, y ejercitando la empatía y la valoración de los demás. Ejercita la capacidad simbólica de lo lúdico y desarrolla habilidades personales y sociales.

El hechicero

Objetivos:

  • Jugar con la imaginación a hacer hechizos que modifiquen la realidad.
  • Desarrollar habilidades sociales que nos permitan operar cambios en el entorno para mejorar la realidad.
  • Descubrir el poder de cada uno para trabajar en cambios positivos.

Materiales:

Una capa realizada con cualquier material que se disponga en el taller.

Apertura:

Nos saludamos con alegría, llamándonos por nuestros nombres, reconociéndonos como parte del mismo grupo. Nos disponemos para jugar dedicando los primeros diez minutos para un “Momento de Encuentro”, en el que podamos prepararnos corporal y emocionalmente para jugar.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda y elegimos al azar a uno de los niños para ser el “hechicero”.

¿Qué hace un hechicero? Es una persona que tiene poderes mágicos y puede con un solo toque modificar la realidad.

El hechicero sale del salón y espera afuera mientras cada uno de los niños elige un color diferente para identificarse.
El hechicero toca la puerta, y todos le preguntamos: “¿quién es?”.
El hechicero contesta: “soy el hechicero de los colores y vengo a buscar un color”.
Entra en el salón y elige un color al azar. El niño del color que el hechicero menciona, sale corriendo alrededor de la ronda para que el hechicero no lo atrape e intenta volver a su lugar. Si lo logra, cambia su color por otro y sigue jugando. Si no lo logra, es atrapado por el hechicero.

El participante que es atrapado debe contestar a una pregunta cualquiera que el hechicero le hace. Si contesta bien, se convierte en hechicero y tiene que seguir jugando junto a él para atrapar al resto.

Preguntas útiles para el hechicero:
-¿Qué hechizo harías en tu vida?
-¿Qué sería lo primero que cambiarías si te convierto en hechicero?
-¿Qué poder te pondrías con un hechizo?
-¿A qué cuento te irías con un hechizo? ¿Por qué?
-¿A quién traerías con un hechizo para que te preste más atención?
-¿Qué hechizo le lanzarías a tu familia/hermanos?
-¿Cuáles son tus palabras mágicas para hechizar?
-¿Cuáles son tus palabras mágicas para deshacer el hechizo de los demás?

Cierre:

El juego termina cuando todos se convierten en hechiceros o luego de un tiempo determinado.

Nos sentamos en ronda y conversamos sobre todas las cosas de la realidad que están necesitando un “hechizo” para ser cambiadas o modificadas,

¡Cuantas cosas podemos cambiar a nuestro alrededor! ¡Cuántas cosas podemos hacer para mejorar el mundo que nos rodea! No hace falta tener poderes mágicos o hacer hechizos: podemos hacer que las cosas cambien con nuestras buenas acciones. ¡Todo cambio comienza por uno mismo!

 

Hacemos una lista de las buenas acciones que nos proponemos hacer para cambiar y modificar algo de la realidad que nos rodea. Por ejemplo: recoger los papeles del piso, ordenar los juguetes, etc.

Este juego nos pone en contacto con nuestro interior emocional y nos ayuda a conocernos en relación con el entorno. Afirma la autoestima y realza la importancia del aporte de cada uno para cambiar el entorno y mejorar la realidad.

La canasta de las buenas acciones

Objetivos:

  • Jugar a ensartar tapitas de gaseosas en una canasta, ejercitando el orden, el respeto por los turnos y las reglas del juego.
  • Fomentar el autoconocimiento y el conocimiento de los demás a partir de sus acciones.

Materiales:

  • Una canasta o recipiente grande.
  • Tapas de gaseosas.

Apertura:

Nos saludamos con alegría y respeto, dando la bienvenida a cada uno de los participantes al taller. Nos disponemos para el juego realizando un “Momento de Encuentro” en el que cada uno pueda relajarse, recogerse y prepararse para la participación en el grupo, por medio de técnicas y ejercicios especiales.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda y ponemos en el medio una canasta vacía, y sobre una mesa, un manojo de tapitas.
Por orden, cada uno de los participantes se levanta y va a buscar una tapita de la canasta.
Volvemos a nuestros lugares y una vez sentados, por turnos, lanzamos nuestra tapita en la canasta.
El que logra insertar la tapia dentro de la canasta, debe mencionar alguna buena acción que haya realizado en los últimos días.
El que no logra embocarla, se pone de pie, va a buscarla y se vuelve a sentar en su lugar con la tapita, para volver a intentarlo cuando le llegue su turno.

Cierre:

Gana el niño que haya logrado embocar más tapitas dentro de la canasta y el que haya podido poner en palabras las buenas acciones que realizó últimamente.
Si al finalizar el juego, algún compañero no puedo embocar la tapita lo motivamos a que igual cuente buenas acciones que puede llevar a cabo en la presente semana.

Este juego desarrolla la autoestima, resaltando las acciones positivas y ejercitando el valor del respeto, el orden, la paciencia y la sana competencia.

Las Flores

Objetivos:

  • Reconocer el valor de las diferencias y el respeto por las características propias de cada uno.

Materiales:

  • Cuento “Las Flores” .
  • Fotos de flores o flores auténticas.
  • Papel afiche.
  • Témperas de colores.

Apertura:

Nos recibimos con los ritos iniciales del saludo y la bienvenida. Antes de comenzar el juego, dedicamos diez minutos para un “Momento de Encuentro” en el que cada uno se disponga para el intercambio y la actividad.

Desarrollo:

Leemos el cuento de las flores. Puede leerlo el moderador, o armar un rotafolio con imágenes del cuento para contarlo entre todos.

LAS FLORES
María José Cordero Ojeda; Un mundo de cuentos. ¿Me lo cuentas otra vez?

Llegó la primavera. Todos los habitantes del bosque despertaron de su sueño invernal. El sol brillaba en lo alto del cielo saludando a todos con sus rayos.
‐Despierten amigos, la primavera ha llegado.
Los animales abandonaban sus madrigueras para salir a pasear. Los ciervos, conejos, lobos y ardillas correteaban por el bosque buscando algo para comer.
Los gusanos se habían convertido en bonitas mariposas, las mariquitas volaban y las hormigas paseaban. Todos dejaban sus casas para saludar al sol. Los árboles y las plantas lucían sus hojas nuevas. Las flores abrían sus capullos para mostrar sus lindos colores.
Pero, un momento ¿qué pasa?, se están peleando, vamos a ver qué ocurre.
‐Miren, yo sí que soy hermosa, fresca y olorosa. Mi rojo es brillante y mi corazón negro
como el carbón ‐ dijo la amapola.
‐Yo sí que soy hermosa, fresca y olorosa, mis pétalos son blanquitos y mi corazón amarillo‐dijo la margarita.
‐De eso nada, la más fresca, hermosa y olorosa soy yo ‐ dijo la rosa; mis pétalos son rosas y mi corazón también.
‐¡Basta! ‐ gritó el sol ‐ no se peleen más, todas son igual de hermosas, frescas y olorosas.
‐No señor sol, estás equivocado porque yo sí que soy hermosa, fresca y olorosa, mis pétalos son morados y mi corazón blanquito.‐ dijo la violeta.
‐No me gusta que se peleen ‐repitió el sol.
Pero no le hacían caso, se estaban enojando mucho y él no entendía por qué. Todas eran hermosas, frescas y olorosas, aunque de diferentes colores y formas. Algo tenía que hacer. Pensó y pensó y al fin se le ocurrió. Llamó a su amiga la luna:
‐ Luna, lunera, cascabelera – gritó el sol. Y la luna llegó y delante del sol se le colocó.
‐ ¿Qué pasa? ‐ dijo la rosa.
‐ No veo nada, gritó el clavel.
‐ Miren alrededor, amigas, ¿qué es lo que ven? ‐dijo el sol.
No se veía nada, en la oscuridad no se distinguían los colores y parecían todas iguales.
‐ ¡Qué tontas que fuimos! – Dijeron todas las flores a la vez.
No nos volveremos a pelear, porque aunque tenemos colores diferentes todas somos hermosas, frescas y olorosas.

Presentamos imágenes de las diferentes flores mencionadas en el cuento; observamos las diferencias de cada una y las valoramos en sus características propias.

¡Qué linda es! ¡Tiene un precioso color! ¡Es de una forma muy rara!

 

Nos dividimos en equipos de a cinco participantes. A cada equipo se le asigna un color y una de las flores del cuento.

Extendemos en la pared el papel afiche verde, como si fuera un campo cubierto de césped. Cada grupo mancha sus manos en la pintura del color asignado a su grupo y las estampa en el papel.

Cierre:

Contemplamos juntos la belleza del paisaje que creamos con el aporte de todos.

Las flores son diferentes en sus colores, formas y aromas; pero todas son muy hermosas y juntas conviven en el mismo paisaje, regalándonos la belleza de sus colores y aromas. Todos nosotros también somos diferentes: cada uno tiene diferencias en su aspecto físico y en su manera de ser. Pero todos tenemos una belleza especial que nos hace únicos y embellece a todo el grupo.

Esta actividad nos ayuda a comprender, por medio de una actividad plástica, la belleza de las diferencias que construyen la unidad. Fomenta la valoración y la importancia del aporte de cada uno para formar un todo.