Superando los obstáculos

Objetivos:

  • Crecer en la confianza en nosotros mismos ejercitando las destrezas motoras.
  • Desarrollar el ingenio y el esfuerzo para superar los diferentes obstáculos.
  • Visualizar metas y crear estrategias para alcanzarlas.
  • Descubrir el valor de alentar a los demás y de recibir aliento.

Materiales:

  • Aros.
  • Conos.
  • Diferentes elementos para utilizar como obstáculos.

Apertura:

Nos saludamos con alegría, llamándonos por el nombre y dándonos mutuamente la bienvenida al taller. Nos disponemos al juego haciendo un “Momento de Encuentro” que nos permita relajarnos, recogernos y prepararnos para compartir y jugar.

Desarrollo:

Nos sentamos en fila contra una de las paredes del salón.
Preparamos un circuito con diferentes obstáculos que tenemos que recorrer, ejercitando destrezas y habilidades (saltar, agacharnos, correr, avanzar en un pie, etc.) hasta alcanzar una meta.

El esfuerzo y la dedicación nos ayudan para conseguir las metas que nos proponemos y superar los obstáculos que aparecen en nuestro camino.

 

Uno a uno vamos realizando el circuito, mientras los demás alientan con aplausos, canciones y “vivas”.

Cierre:

Es importante que cada participante reciba el elogio y la estimulación que necesita para recorrer el circuito; y también la motivación y el aliento para seguir trabajando cuando no acierte a hacerlo, valorando el esfuerzo de cada uno en forma positiva. Saber que “podemos hacerlo” nos ayuda a seguir intentándolo aunque nos cueste.

Este juego de psicomotricidad estimula la confianza en uno mismo y nos permite idear estrategias para llegar a una meta superando diferentes obstáculos. Ejercita la perseverancia y da mensajes concretos y positivos que estimulan el trabajo y el esfuerzo. Ayuda a descubrir el valor del elogio y el aliento de los demás y fomenta la alegría del trabajo logrado.

¿Quién es el visitante?

Objetivos:

  • Descubrir al “visitante”, por medio del timbre de la voz y sus cualidades personales.
  • Identificar a cada uno por el nombre dentro del grupo, y valorar la presencia de todos en el taller de juegos.

Materiales:

  • Bufandas, pañuelos, tiras de retazos de tela, buzos que traigan los niños para taparse los ojos.

Apertura:

Antes de jugar hacemos nuestro “Momento de Encuentro” para relajarnos, distendernos y disponernos a la participación activa en el juego.

Desarrollo:

Nos dispersamos en el espacio del juego, y nos tapamos los ojos, con las cintas, bufandas o pañuelos.
El moderador, sigilosamente hace salir del espacio a uno de los participantes, que desde afuera llama o toca a la puerta.
Todos los demás preguntamos desde adentro: “¿Quién es?”.
El niño responderá: “Soy yo, el visitante”.
Por el timbre de la voz intentamos reconocer al visitante y decir su nombre.
Si no logramos reconocerlo en la primera vuelta, podemos hacerle una pregunta acerca de sus características físicas; que el visitante deberá responder por “si” o por “no”, sin faltar a la verdad.

¿Sos alto? ¿Te gustan los caramelos? ¿Sos gracioso? ¿Sabes correr rápido?

 


Cuidamos especialmente que las preguntas no tiendan a una identificación negativa de los niños o a rótulos demasiado pesados.
Cuando descubrimos el nombre del visitante, nos tapamos todos nuevamente los ojos, y el moderador vuelve a sacar a alguien del juego para que ocupe el papel del visitante.

Cierre:

El juego termina cuando todos los participantes hayamos ocupado el rol de “visitante”.
Reflexionamos sobre el rol de la importancia de estar atentos a la presencia de los demás y sobre el valor de cada uno dentro del grupo.

Este juego estimula la senso percepción promoviendo la sociabilización entre los miembros del grupo. Ejercita la atención y el reconocimiento de los demás por medio de características que nos definen. Promueve el autoconocimiento, mediante preguntas sencillas que nos ayudan a pensar en nosotros mismos y en nuestras características y cualidades.

¿Quién falta?

Objetivos:

  • Reconocer e identificar el valor de la presencia de cada participante del grupo.
  • Aprender a llamarnos por el nombre.

Materiales:

  • Música

Apertura:

Nos disponemos para jugar haciendo un “Momento de Encuentro”: ejercicios de relajación, respiraciones profundas y movimientos que nos ayuden a prepararnos para jugar e interactuar en grupo.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda y nos miramos a los ojos.
Por orden, cada uno dice en voz alta su nombre y todos lo repetimos a coro.

¡A jugar!

Cuando empieza la música todos nos ponemos de pie para cantar, bailar, caminar o realizar cualquier tipo de movimiento por todo el espacio de juego.
El moderador, disimuladamente, saca a uno de los participantes del salón o lugar de juego.
Apagamos la música y volvemos a sentarnos en ronda, en el lugar en el que estamos en ese momento.

Nos miramos unos a otros, intentando identificar quién es el que falta y diciendo su nombre. El participante que descubra quién falta deberá contar a los demás cómo se dio cuenta y especificar algún aspecto o característica positiva del participante ausente.
Hacemos entre todos un gran aplauso, invitando a entrar en la ronda al participante que estaba afuera, y volvemos a empezar el juego.

¿Quién salió del juego? ¿Quién falta en nuestra ronda?

Cierre:

El juego termina cuando todos los participantes hayan sido elegidos para salir afuera.
Reflexionamos sobre la importancia de nuestro nombre. Nos animamos y les preguntamos a nuestros familiares el por qué de nuestro nombre y se lo contamos a nuestros compañeros. Dialogamos sobre cómo nos gusta que nos llamen.

Este es un juego que resalta la dinámica socializadora de lo lúdico, motivando la expresión espontánea dentro del grupo. Nos ayuda a agudizar la observación del entorno y a descubrir el valor de la presencia de cada uno en el grupo. Facilita el aprendizaje de los nombres de cada participante y destaca la importancia del nombre en el reconocimiento de la propia identidad. Nos inicia en el descubrimiento de las características y habilidades personales y fortalece la autoestima y la capacidad de autoconocimiento.

Mis bloques

Objetivos:

  • Interactuar junto a otros construyendo algo en común con los bloques de cada uno.
  • Incentivar la creatividad por medio de una actividad de reciclado de productos.
  • Crecer en actitudes de confianza en nosotros mismos y en los demás.
  • Valorar la presencia de todos y cada uno en el juego compartido en el grupo.

Materiales:

  • Cajas de cartón de diferentes tamaños o bloques.
  • Cola blanca.
  • Agua tibia.
  • Recipientes para la mezcla.
  • Espátulas.
  • Papel de diario.

Apertura:

Antes de comenzar con la actividad y el juego, dedicamos los primeros diez minutos para el “Momento de Encuentro” de cada uno consigo mismo. Lo hacemos usando alguno de los ejercicios enumerados en la presentación, o cualquier otro ejercicio que nos ayude a relajarnos, aflojar las tensiones y concentrar la energía en nuestro interior parar compartirla con los demás en el momento del juego.

Desarrollo:

¡Preparamos el material!
Nos sentamos en ronda en torno a los materiales y escuchamos atentamente la manera de proceder para preparar los bloques:

  • Preparamos el engrudo, mezclando la misma cantidad de cola blanca y agua tibia.
  • Elegimos las cajas que vamos a decorar y las revestimos de engrudo y papel de diario, de manera que queden más firmes y resistentes.
  • Una vez que secan, podemos pintarlas de diferentes colores con témperas.
  • Cada caja será un bloque y a cada bloque le colocaremos el nombre de la persona que lo realizó.

¡A jugar!

Por turnos, cada uno pone su bloque en el centro de la ronda, de manera que con el aporte de todos, vayamos construyendo algo especial.

Entre todos podemos hacer algo: construir una casa, formar una torre alta… Pero para eso es necesario el trabajo y el aporte de cada uno. Nada de lo que construimos juntos puede hacerse si falta el aporte de alguno. ¡Nos divertimos creando nuestros propios juguetes y compartiendo el juego entre todos!

Cierre:

Al terminar el juego, guardamos los bloques en algún lugar especial para que podamos usarlos en otras ocasiones y para hacer otras estructuras: un castillo, una pista de autos, puentes, autos, trenes, sillas, mesas, etc.

Este juego nos ayuda a ejercitar la confianza en nosotros mismos y en los demás y desarrolla capacidades creativas para modificar la realidad por medio del reciclado de elementos para jugar. Fortalece la autoestima, enseñándonos a descubrir la importancia de cada uno, como personas únicas y necesarias dentro del grupo.

Animales en acción

Objetivos:

  • Desarrollar la senso percepción por medio del juego de identificaciones.
  • Identificar las propias cualidades personales, reflejadas en las conductas de los diferentes animales.

Materiales:

  • No se requieren.

Apertura:

Nos saludamos con alegría y respeto, nos damos una calurosa bienvenida y comenzamos el juego con un “Momento de Encuentro” en el que podamos relajarnos, respirar y disponernos a jugar.

Desarrollo:

Nos sentamos en ronda.
El moderador comienza con el juego poniéndose en el medio e imitando a algún animal, por medio de gestos, ruidos y movimientos (gato, perro, vaca, león, gorila, dinosaurio, etc.).
El primer participante en adivinar qué animal es, pasa al centro para imitar a un nuevo animal que deberá ser reconocido por el resto del grupo.
Cada vez que un participante adivine el animal dramatizado, deberá decir una cualidad del mismo con la que se identifique o se sienta representado. Por ejemplo: “El perro es buen compañero y yo también” o “El gato es silencioso y yo en mi casa cuando duerme mi hermano, también”, etc.

Cierre:

Al terminar el tiempo del juego, el moderador indica a cada uno qué animal tiene que imitar y lo hacemos todos al mismo tiempo, haciendo interactuar a todos los animales con nuestros gestos y dramatizaciones.


Prestamos atención especial a los niños que no logran identificar ninguna representación o que les cuesta identificarse con las actitudes de alguno de los animales representados. Los ayudamos especialmente a verbalizar el animal que más les guste y a tratar de explicar por qué.

Nuestro primer contacto con el entorno está íntimamente relacionado a los sentidos corporales (vista, oído, olfato, tacto, gusto). Este juego motiva el desarrollo de la senso percepción y el fortalecimiento de la autoestima. De manera creativa y entretenida, aprendemos a descubrir las propias destrezas y habilidades, percibiéndolas en las conductas de distintos animales.